Ocho días de propuestas arriesgadas, público entregado y un equipo joven que mantiene viva la esencia del teatro contemporáneo
Una propuesta valiente, un público entregado y un equipo joven y comprometido. Estos han sido los ingredientes que, un año más, han hecho posible que Manzanares respire cultura y vanguardia durante el mes de agosto. El Festival Internacional de Teatro Contemporáneo (FITC) ‘Lazarillo’ ha bajado el telón de su 51ª edición con la satisfacción del trabajo bien hecho y con la “inmensa felicidad” que supone seguir consolidando este “delirio colectivo”, en palabras de su presidente, Carlos Ruiz, quien destacó la importancia de que el público sea consciente del esfuerzo que hay detrás de un evento que, pese a su longevidad, mantiene como valor principal la juventud.
Propuestas arriesgadas y público diverso
Una de las claves del éxito de esta edición ha sido la apuesta por espectáculos arriesgados e innovadores, que han contado con una “acogida buenísima”, según señaló la directora del festival, Rebeca Cuenca. La responsable puso en valor la capacidad del Lazarillo para llegar a públicos muy diferentes gracias a la variedad de formatos escénicos, desde el teatro más experimental hasta propuestas de calle, infantiles o musicales, lo que permite atraer a espectadores nuevos y fidelizar a los ya habituales.
Un festival con apoyos institucionales y privados
El desarrollo del festival no sería posible sin el apoyo de patrocinadores privados y de las instituciones públicas. Tanto el Ayuntamiento de Manzanares como la Diputación Provincial de Ciudad Real y la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha han mostrado su respaldo a este evento cultural. El concejal de Cultura, Jesús Romero, felicitó a toda la “familia de Lazarillo” y expresó el “gran orgullo” que supone el festival para la sociedad manzanareña, subrayando que la apuesta por el teatro contemporáneo es hoy más necesaria que nunca.
Ocho días de teatro, música y arte
El festival arrancó con la entrega del Premio ‘Escena’ 2025 al director y actor Andrés Lima y tuvo como escenario principal, un año más, el corral del CC ‘Ciega de Manzanares’, donde se dieron cita propuestas tan diversas como el teatro infantil, el montaje ‘Juicio a la razón’ de Paloma Merello, el ya clásico ‘MicroFITC’ de Microteatro por Dinero, el show drag ‘Vaga y Maleanta’ o ‘Las Couchers’, con su humor absurdo-filosófico.
La programación se completó con teatro de calle en la plaza, como ‘Llar’ de Producirk, y de sala, como el monólogo ‘No estoy de frente’ de 16 Escalones Producciones en el Gran Teatro. Tampoco faltó el ‘OFFestival’, que enriqueció la experiencia cultural con talleres infantiles, conciertos como los de Nido Deluxe y Korashe, además de dos exposiciones artísticas: ‘Formas inconformes’ de Miguel Vela Romero y ‘Retratos en tinta’ de Carlos Pintado.
Mirando ya hacia la 52ª edición
Aunque ahora toca descansar tras ocho días intensos de puro teatro, el equipo del Lazarillo ya tiene la vista puesta en la 52ª edición, con la convicción de mantener viva la esencia del festival. El compromiso es seguir arriesgando, innovando y regalando al público espacios para la cultura, la mirada crítica, la reflexión y, sobre todo, para disfrutar del arte en todas sus expresiones.
