La Fiesta de la Vendimia de Socuéllamos arrancó con emoción, tradición y un fuerte mensaje de apoyo al sector vitivinícola. El presidente de la Diputación de Ciudad Real, Miguel Ángel Valverde, y la vicepresidenta primera, María Jesús Pelayo, recibieron el título de Vinateros de Honor en el marco de Manchavino 2025, consolidando su papel como embajadores de un territorio marcado por el vino y su cultura.
El vino como seña de identidad
La inauguración de Manchavino 2025 en Socuéllamos estuvo marcada por la emoción, el orgullo y la reivindicación del vino como esencia cultural y económica de la provincia. La cita, que rinde homenaje a la Virgen de Loreto, contó con un pregón vibrante a cargo de Joaquín Parra López, comunicador y experto vitivinícola, autor de la reconocida guía Wine Up. Ante un auditorio lleno y la presencia de autoridades locales y provinciales, se nombró como Vinateros de Honor al presidente de la Diputación Provincial, Miguel Ángel Valverde, y a la vicepresidenta primera, María Jesús Pelayo.
En su intervención, Valverde agradeció a la alcaldesa de Socuéllamos, Concepción Arenas, la distinción, señalando que a partir de ahora él y su compañera serán aún más embajadores de un municipio “tan íntimamente ligado al vino”. Subrayó que el sector no solo aporta riqueza económica, sino que constituye una parte fundamental de la identidad de Ciudad Real:
“Somos la primera provincia productora de vino de España, una de las principales de Europa, y debemos llevar esta identidad con orgullo, promocionando nuestros caldos dentro y fuera del país”.
El presidente recordó también el esfuerzo de la institución provincial por visibilizar el sector, destacando la organización de FENAVIN, la feria del vino español más importante del mundo, y la inversión destinada a apoyar la promoción exterior de las bodegas. Además, adelantó que Socuéllamos recibió en 2024 cerca de 700.000 euros en ayudas y que en 2025 esa cantidad será, al menos, similar.
Compromiso personal y colectivo
La vicepresidenta primera, María Jesús Pelayo, vivió el nombramiento con una mezcla de gratitud y emoción. Recibió la blusa y el pañuelo de vinatera como un gesto de pertenencia al municipio con el que mantiene estrechos lazos, y dedicó el reconocimiento a su familia. En sus palabras aseguró que no lo llevará “como una medalla, sino como un compromiso renovado con esta tierra, con sus gentes y con un sector que representa identidad, cultura y economía”.
La alcaldesa, Concepción Arenas, expresó su satisfacción por contar con dos representantes tan significativos de la Diputación como embajadores de la fiesta:
“Siempre han estado cerca de Socuéllamos, acompañándonos con alma, cariño y con el respaldo que tanto necesitamos para nuestras actividades y proyectos”.
El pregonero, Joaquín Parra, cerró el acto con un discurso cargado de recuerdos personales y un mensaje de orgullo: el de seguir siendo portavoz de Socuéllamos como “patria del vino”, con todo lo que su gente y sus viñedos atesoran.



